Gabriel Cocco y la búsqueda arqueológica producto de la bajante del río y la laguna Setúbal

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La bajante del río Paraná en el Puerto Santa Fe es histórica. Desde 1970 no había registros por debajo del medio metro. Entre el 17 de abril y este martes el nivel se mantuvo con variaciones por debajo del metro. Y si bien en las últimas horas marcó 1,03 y se espera un repunte, desde el Instituto Nacional del Agua marcan que la postal de orillas secas y barrancas al descubierto en la laguna Setúbal se va a mantener por lo menos hasta julio. Este contexto es ideal para que científicos de diferentes rubros puedan trabajar sobre el área para hacer estudios y así conocer mejor los suelos, el río, la biodiversidad y hasta la historia santafesina.

La primera oportunidad en 50 años para que arqueólogos locales se aventuren a investigar en el suelo ahora seco de la laguna, se ve trastocada por la inédita pandemia mundial por coronavirus que obliga a ciudadanos de todo el país y a sus gobiernos a que se recluyan en sus casas para evitar un desborde de pacientes en hospitales. Desde el Museo Etnográfico y Colonial "Juan de Garay" advierten que los equipos de trabajo son reducidos y que tienen los protocolos listos para poder salir a investigar en este momento, al que consideran "único".

Gabriel Cocco, jefe del área de Arqueología de ese museo contó sobre la propuesta de estudio que tienen para la ciudad a UNO Santa Fe: "En el Museo Etnográfico hace varios años que presentamos un proyecto de investigación para la ciudad de Santa Fe y su entorno donde tratamos de estudiar el poblamiento de territorio donde hoy está la capital provincial. Desde las épocas prehispánicas hasta la actualidad. Hemos excavado varios sitios en la laguna Setúbal y en las lagunas que están más en el norte que conforman el mismo sistema lagunar del Leyes. Encontramos sitios que corresponden a asentamientos de grupos indígenas que vivieron desde hace 2.500 años antes del presente hasta la época del contacto con españoles".

"Tenemos relevados muchos sitios, y excavados algunos. Dos de los lugares están justamente en la laguna Setúbal, uno en el margen este de la laguna y otro en la costanera oeste frente a la Universidad Tecnológica Nacional. Ahí había un sitio en el que trabajamos hace varios años antes de que hagan las obras de veredas. En el entorno de la ciudad, sobre la laguna hay muchos restos arqueológicos en sitios que corresponden a la primera etapa del poblamiento de este territorio. Es importante conservarlos para poder seguir estudiándolos", agregó.

—¿Qué se encontró en esa oportunidad en la laguna Setúbal y qué esperan encontrar ahora?

—Los sitios son de personas que eran cazadores, pescadores y recolectores. No hay estructuras ni viviendas como en Santa Fe La Vieja. Lo que más se encuentra es material de cerámica fragmentados, restos de fauna, de productos de la alimentación y también restos humanos.

Estas sociedades recolectoras y cazadoras en el mismo lugar donde vivían enterraban y sepultaban a los muertos. En los mismos sitios se encuentran sepulturas y uno de los casos es este sitio que está en el margen este de la laguna y que lo excavamos hace unos diez años. Hace poco estuvimos recorriendo, son sitios que todavía se pueden seguir estudiando y es importante poder preservarlos porque si no se hace un estudio de la manera adecuada con metodología arqueológica, toda la información se pierde.

Las cerámicas por ejemplo tienen representaciones de animales, son zoomorfas, son muy características de toda la zona del río Paraná. Generalmente están representadas aves como loros, o también carpinchos en asas o apéndices de las vasijas. Es muy típico de personas que vivían en estas zonas.

Algunas de las piezas arqueológicas que se han encontrado en las orillas de la laguna Setúbal en los últimos años. Gentileza Museo Etnográfico.
Algunas de las piezas arqueológicas que se han encontrado en las orillas de la laguna Setúbal en los últimos años. Gentileza Museo Etnográfico.

—¿En qué parte de la laguna Setúbal tienen pensado trabajar?

—Aún no hemos podido ir porque no tenemos los permisos necesarios para hacerlo. Con esta bajante extraordinaria es posible que aparezcan otros sitios que antes estaban tapados por el agua o a los que no se podía acceder por la corriente. Entonces sería importante hacer lo que en arqueología llamamos prospección que es un recorrido para buscar e identificar sitios arqueológicos. Más allá de estos que ya tenemos identificados y registrados. Sería lo más importante para hacer durante este período de bajante que justo coincide con la cuarentena, pero que no se daba desde hace 50 años. No tuvimos la oportunidad de ver el paisaje en estos sitios arqueológicos nunca desde que trabajamos, hubo bajantes pero nunca como esta.

—¿Cómo se hace para trabajar, no solo en el medio de una pandemia, sino con una bajante sobre suelo arcilloso?

—En estos casos es al aire libre, y por supuesto tenemos listos todos los protocolos para protección y distanciamiento social.

—¿Cómo es el equipo de trabajo?

—Somos muy poquitos, en total tres personas. Una se dedica a la parte de antropología social y etnografía, pero cuando hacemos trabajo de campo por ejemplo, desde el año pasado empezamos con un equipo de arqueología de la Universidad de La Plata. Entonces, desde principio de marzo hicimos inspecciones en cercanía a la localidad de Arroyo Aguiar y ahí éramos seis personas, la mitad de Santa Fe, dos eran de nuestro museo y tres de La Plata. Para hacer las inspecciones no se requiere mucha gente porque es registrar y documentar. En cambio para excavar si ya se requiere un equipo más grande de gente y estar más tiempo en el lugar.

Arqueólogos y arqueólogas trabajando en las orillas de la laguna Setúbal antes de la pandemia por coronavirus. / Gentileza Museo Etnográfico.
Arqueólogos y arqueólogas trabajando en las orillas de la laguna Setúbal antes de la pandemia por coronavirus. / Gentileza Museo Etnográfico.

En mi caso, soy licenciado en antropología, estudié en la Universidad de Rosario en la Facultad de Humanidades y seguí la orientación en antropología. Hay distintas carreras de antropología en el país y también hay carreras de arqueologías. Hay legislación nacional a la que la provincia ha adherido, como la ley de protección del patrimonio paleontológico y arqueológico que establece determinadas condiciones para hacer estos trabajos, e incluso nosotros los arqueólogos tenemos que tener un permiso de la provincia que nos autorice a trabajar en determinadas zonas. No se puede ir a cualquier lado a excavar, sin un permiso para trabajar en un área determinada. En este caso en la ciudad de Santa Fe en la laguna, con un proyecto, con determinados objetivos y tengo que hacer informes de las actividades que hacemos. Está todo regulado.

Los últimos trabajos que hicimos son de arqueología urbana en la Casa del Brigadier o en Tribunales. Dentro de la zona histórica de la ciudad.

—En estas condiciones, qué necesitan para empezar a trabajar de la laguna.

—Desde el Museo Etnográfico, por la pandemia estamos trabajando cada uno desde nuestras casas. No tenemos autorización ni siquiera para estar en nuestros lugares de trabajo. Dado este caso excepcional y tratándose de un trabajo de campo al aire libre en donde no puede haber acumulación de personas la idea sería en mi caso hablar con las autoridades del Ministerio de Cultura, que es de donde dependemos. Y si hubiera una ordenanza municipal que declare de interés todas estas actividades en este contexto sería muy útil para nuestro pedido de poder investigar.

—Supongamos que hay gente que decide infringir el aislamiento obligatorio y ponerse en peligro al caminar por una zona insegura por los hundimientos que puede haber en el suelo de la laguna Setúbal, aparte, ¿podrían dañar lugares de descubrimientos arqueológicos? ¿Qué se debe hacer si se encuentra alguna pieza?

—Sí. Si pasan por encima pueden estar haciendo mucho daño, porque la gente estaría caminando por lugares donde naturalmente no se transita. Muchos de los trabajos los hacemos con Carlos Ramonell que es un geólogo que advierte por posibles desmoronamientos. Es peligroso y se puede arruinar el patrimonio.

Los objetos arqueológicos tienen que ver con la vida de las personas, son culturales. Se debe comunicar con el Museo Etnográfico si se encuentra algún tipo de objeto, hay que avisar, sacar fotos y especialmente no tocar, hasta que pueda ir nuestro equipo de profesionales a inspeccionar.